Ayer compartimos un momento muy especial en la Escuela de Adultos de Fuensanta con motivo de la celebración del próximo 28 de febrero, Día de Andalucía.
Como marca la tradición, disfrutamos juntos de nuestro pan con aceite, habas y bacalao. Más allá de los sabores de siempre, fue una ocasión para conversar, reír y recordar que nuestras costumbres siguen muy vivas gracias a las personas que las mantienen y las transmiten.
Estos pequeños gestos son los que hacen pueblo y fortalecen nuestra identidad.
Gracias a la Escuela de Adultos por abrirnos siempre sus puertas y por mantener vivo el orgullo de ser andaluces.
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